Una persona es heterosexual cuando se siente atraída física y románticamente por otra persona del sexo opuesto. Hombre por mujeres y mujeres por hombres.
Ser heterosexual es lo contrario de ser homosexual. En el segundo caso, las personas se sienten atraídas por personas del mismo sexo. Mujeres por mujeres y hombres por hombres.
Para algunas personas este tema es de total discusión y debate. Unas afirman que la heterosexualidad o la homosexualidad comienzan desde un patrón genético y otras opinan que la inclinación es producto de una inclinación individual. Que las personas eligen sus preferencias sexuales a medida que crecen sin que esto tenga que ver con la genética.
Para el ser humano es un tema diferente cuando se habla de la reproducción. Pues hace falta un hombre y una mujer para que ocurra este hecho.
Podría decirse entonces, que la subsistencia humana depende del hecho de que exista la heterosexualidad. Pues de no producirse relaciones sexuales entre personas de diferentes sexos esto sería una cuestión difícil de llevar acabo.
Por otro la bisexualidad que es la tracción física o romántica que siente una persona por alguien de su mismo sexo o del sexo contrario, cambia un poco las cosas se hablamos del tema de la reproducción.
Una persona bien podría enamorarse y establecerse con alguien de su mismo sexo como de otro sin que esto la convierta en heterosexual o en una persona homosexual.
Rasgos heterosexuales
Más allá de la atracción física hacia una persona de distinto sexo la heterosexualidad se denota por diferentes rasgos.
Unas personas piensan que existen aspectos muy marcados en un hombre para distinguirlos como un heterosexual. Sin embargo, podrían estar equivocados.
Un hombre podría caminar con hombros rectos, sin balancear la cintura, manteniendo los brazos caídos y sin movimientos muy suaves y esto lo convertiría en el vivo ejemplo de un ahombre heterosexual.
Aun así este mismo hombre podría ser homosexual y no haberlo manifestado en sus ademanes. Y por el contrario, existen hombres con ademanes muy delicados que son confundidos con homosexuales y resultan muy enamoradizos del sexo opuesto.
No obstante, la mayoría de las veces, a simple vista, los rasgos de las preferencias sexuales se ubican por estas características. Ademanes, forma de caminar, tono de voz, gestos, miradas.
Si observamos a una mujer mientras camina, podrá notarse el movimiento de su cintura, la balancea, sus manos suben y bajan y la cabeza la mueve con tal sutileza que agrega sensualidad a todo su conjunto atractivo.
Es una mujer y como tal actúa, pero esto no quiere decir que no pueda ser homosexual. Cierto que las más reconocibles son aquellas que desean caminar bruscamente, vestir con ropa holgada, tener ademanes rudos para así parecer más del sexo opuesto, pero habría que fijarse bien para no sorprendernos.
La sociedad juzga ambos comportamientos. Si el hombre no se viste o no se mueve como se espera es menos hombre y si la mujer no es sutil y delicada es muy masculina.
Activistas de todo el mundo, luchan por cambiar esta manera de pensar en el resto de las personas y tratan de que se acepte la diversidad sexual.
No solamente en que acepten que hay derecho en elegir las preferencias sexuales sino también en que cada comportamiento es individual y tiene sus razones.
Durante los últimos años si han cambiado algunas cosas. Sin embargo, todavía cuesta mucho para un padre aceptar que el recién nacido, que tiene en los brazos podría desear otra cosa que no fuese ser heterosexual.
Todo sobre la heterosexualidad
Héteros proviene de la palabra griega otro y se utiliza como prefijo para denotar que ese otro es diferente. Sexualis, significa sexo en latín. La unión de ambas palabras, aunque de diferentes raíces crea la heterosexualidad.
La primera vez que esta palabra se utilizó fue en el año 1892 por el doctor James G. Kiernan. Definió esta inclinación en su artículo casi como una abominación un apetito anormal hacia la persona del sexo opuesto, lo mismo que era anormal la homosexualidad.
Para él y para otros colegas, que apoyaban su teoría, tanto la heterosexualidad como la homosexualidad eran enfermedades que debían curarse, tratarse a fondo para que las prácticas sexuales so se hiciesen tan repetitivas.
Eran otros tiempos claro. Y en el futuro apareció Freud, tratando la actividad sexual como algo natural, tal como lo es alimentarse. Es algo innato en el ser humano. Sentir atracción física forma parte de la naturaleza humana.
Para identificar la heterosexualidad se crearon símbolos que a menudo venían unidos a la fertilidad. De más está decir que el resultado de la unión de un hombre y un mujer es una criatura.
Las sociedades han tratado de tocar estos temas dejando a un lado el tabú. Sin embargo y aunque muchos lo niegan, hay mucho que hacer todavía para que las conversaciones sobre este tema sean más abiertas y explicativas sin tener que llegar a la vulgaridad.
Uno de los símbolos de la heterosexualidad es la combinación de Marte, el dios romano de la guerra, como señal de una masculinidad definitiva. En el caso de las mujeres el símbolo es Venus, la diosa del amor, quien es todo un espectáculo de feminidad, delicadeza y sensualidad.
No se ha demostrado, de manera contundente, que es lo que determina la orientación sexual de los individuos.
Para los científicos podría ser el resultado de factores hormonales, genéticos y hasta relaciones sociales. Para otros la heterosexualidad o la homosexualidad podría iniciarse en el ambiente uterino de la madre, o sea, desde muy temprano el bebé, incluyendo ahí factores biológicos y sociales.
De esta forma habría una manera de explicar el comportamiento del heterosexual, tomando en cuenta los genes, las hormonas prenatales, la estructura del cerebro y la interacción con el medio ambiente.
Definir como deberían ser sus gestos o su comportamiento es parte del todo. De la crianza desde casa, de su propia carga genética, de cómo copia los comportamientos sociales y de gustos muy personales hacia los que se siente inclinado.

