La vulnerabilidad se ha convertido en un aspecto imperioso en la sociedad actual. Provocada por aspectos naturales, económicos, sociales, tecnológicos, culturales, políticos, entre otros, ésta se ha hecho más latente ahora que el mundo atraviesa por la pandemia causada por el Covid-19.
Pero no solo el coronavirus ha puesto en riesgo a naciones enteras (la pandemia más atroz del siglo XXI) sino eventos adversos como sequías, inundaciones, volcanes, entre otros.
Por otro lado, hay que analizar los niveles de inseguridad e indefensión, visibles en los países que registran altas tasas de desempleo, desnutrición, desastres naturales y pobreza, a decir de la Organización Mundial para la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Pero adentrémonos en los conceptos básicos de la vulnerabilidad, las tipificaciones que existen y los métodos para contrarrestarla.
¿Qué es la vulnerabilidad?: Algunos conceptos
Es el riesgo al que pudieran estar expuestas las personas, sistemas u objetos frente a peligros inminentes: desastres naturales, desigualdades económicas, políticas, sociales o culturales, entre otras. Por ello se dice adopta diversas formas.
También se define como la incapacidad de resistir ante un fenómeno amenazante o reponerse después de que éste haya ocurrido.
La vulnerabilidad está muy relacionada a la pobreza, pero también a quienes viven en aislamiento e inseguridad, riesgos y presiones.
Se asocia también con debilidad, flaqueza, susceptibilidad, riesgo y amenaza en ella también influye la edad y la salud de la persona, sus condiciones higiénicas y ambientales y condiciones en las que habita.
Grupos más vulnerables
Alrededor del curso de la historia, y en muchos países, han surgido grupos de personas que exhiben una elevada tasa de vulnerabilidad en consecuencia de las distintas circunstancias en las que viven, las amenazas y desastres a los que se exponen:
- Desplazados que buscan subsistencia
- Emigrantes que han huido a por temor a ser perseguidos
- Excluidos
- Repatriados
- Personas marginadas y desposeídas
- Niños pequeños y/o huérfanos,
- Embarazadas, lactantes, viudas
- Personas mayores sin apoyo familiar
- Discapacitados
¿Qué provoca mayor vulnerabilidad?
Hay varios contextos que pueden aumentar la vulnerabilidad. Un ejemplo de ellos es la tala y quema indiscriminada de árboles que hacen que muchas comunidades sean más propensas a sufrir ante torrenciales lluvias que provocan el deslizamiento de tierra, derrumbes e inundaciones.
Otra acción que provoca vulnerabilidad es la construcción no planificada de casas y/o infraestructuras en lugares no adecuados, cercanas a ríos y quebradas.
Tipos de vulnerabilidad
Dependiendo de la naturaleza de la debilidad, se definen tipos de vulnerabilidad. De esta manera, se pueden buscar mejoras para cada carencia.
- Social: se refiere a la indefensión ante amenazas, riesgos y presiones debido a las condiciones sociales en las que habita o se desenvuelve una persona o grupo.
- Económica: está asociada al bajo nivel adquisitivo y a lo complicación para formar recursos monetarios por un escenario social particular.
- Alimentaria: se trata de la vulnerabilidad que hace difícil encontrar agua potable o comida no contaminada ante un desastre o conflicto bélico.
- Física: afecta a la población frente a estructuras mal construidas y propensas a ceder ante desastres naturales: huracán o terremoto.
- Ambiental: los seres vivos son susceptibles a los cambios naturales del hábitat, consecuentemente enfrentan dificultad para su subsistencia.
- Laboral: se refiere a la inestabilidad o precariedad en el empleo de un individuo.
- Informática: un sistema computacional puede ver vulnerada su seguridad informática debido a un ciberataque.
Dimensiones de la vulnerabilidad
La dimensión de vulnerabilidad de las personas y su capacidad para resistir, hacer frente a los peligros y recuperarse de ellos, dependerá en gran medida de factores: físicos, económicos, sociales y políticos.
Explica Roberto Pizarro en su ensayo “La vulnerabilidad social y sus desafíos” que desde luego, la pobreza contribuye a la vulnerabilidad, pero no es la única que la produce. Existen otras.
“Es probable que las personas que viven en pobreza extrema o trabajen en zonas expuestas a diferentes peligros, no tengan los recursos necesarios para hacer frente a cualquier riesgo”, señala Pizarro.
Por otro lado, asegura Pizarro que las personas con mejores recursos económicos poseen una capacidad mayor para resistir. Tiene más protección y disponen de métodos y soluciones ante cualquier eventualidad.
Cuentan con sólidos medios de subsistencia y sus ingresos, por ser mayores, incrementan la resiliencia y la recuperación ante un desastre. A diferencia de quienes dependen de un salario quincenal o mensual o laboran por cuenta propia, ya que están más expuestos a mayores riesgos en el trabajo y fuera de este.
Explica el autor que el acceso a la educación es otra arista que propicia la vulnerabilidad. Las nuevas instituciones educativas y las políticas que se han creado han expandido la educación privada y, deteriorado la pública, provocando desmejoras y limitaciones a los estratos medios y bajos de la sociedad.
Con respecto al sistema de salud, también son visibles las inequidades entre los servicios privados, afiliados a seguros de un elevado precio, los cuales proveen a los sectores de ingresos altos, y mientras que seguros públicos de fácil acceso, solo solventan un limitado grado de protección quienes tienen escasos recursos.
Métodos para contrarrestar las vulnerabilidades
Muchas personas andan entre la supervivencia y la pobreza extrema, la disposición de medios y la escasez, garantías de seguridad y desplazamientos.
Por ello, el Estado, las instituciones y los organismos de cada país, hermanados con los internacionales, deben propiciar la prevención priorizando al ser humano y su permanencia en la tierra. Entre las medidas para contrarrestar esas vulnerabilidades están:
- Apoyar y ejecutar políticas de protección social, enfocadas en reducir las crisis alimentarias y la desnutrición aguda y crónica.
- Favorecer y robustecer los programas con perspectivas productivas.
- Asegurar la asequibilidad y la sostenibilidad de los programas de protección a la población
- Fortalecer los elementos de resiliencia
- Vigilar permanentemente los espacios de mayores riesgos y activar alerta temprana.
- Disminuir el riesgo de exclusión.
Finalmente es importante recordar que una comunidad bien donde prevalezca la organización y la formación es menos vulnerable que una que desconozca las amenazas que la rodean y no sepa cómo contrarrestarlas cuando se presente. La tarea es organizarse, informarse y definir estrategias para responder a ellas.

