Ser competitivo es la capacidad que tiene un humano o una organización de desarrollar actividades que los conviertan en los mejores, en los primeros o los más destacados.
Sin duda que la competitividad es una habilidad para ganar ventaja de alguna situación utilizando habilidades, tecnología, recursos o atributos que cada uno posee y que pueden darle la oportunidad de convertirse en los primeros.
La competencia sana desde temprana edad a través de actividades recreativas diseña patrones de desarrollo e independencia en los más pequeños. Al mismo tiempo ayuda a manejar situaciones de disciplina, relaciones empáticas y solucionar problemas.
En esta etapa de la vida es importante resaltar que lo importante en una competencia es divertirse y que el esfuerzo siempre es merecedor de aplausos y buena calificación.
Importancia de la competitividad
La competitividad sana transforma al individuo en alguien útil, luchador y para nada apegado a la rutina o a la falta de empatía.
Quien lucha por subsistir en un buen ambiente crea garantías de bienestar y sobrevivencia, compite a diario para ganarse eso, lo importante es saber cómo hacerlo.
Esta energía que pones en cada una de tus actividades te ayuda tanto a nivel personal como laboral, pues una cosa y otra se entrelazan para conseguir un éxito total que no solamente te ayude como individuo sino que permita que ayudes a otros a superarse.
Te preguntarás entonces ¿qué es la competitividad? Si se trata de también ver a otros triunfar. Pues competir no siempre se trata de un bien personal, podría tratarse de un bien para todos.
Como esos que se originan en las empresas brindando oportunidad a todo un capital humano y al mismo tiempo ofreciendo a personas externa a ganar tiempo, garantía y rentabilidad.
Lo que debes saber de la competitividad
Cuando te haces competitivo buscas ese equilibrio entre la superación y la evolución ya sea personal o empresarial, del bien que lo hagas y si sigues la dirección correcta, esa competencia tendrá los mejores resultados.
Es bien sabido que cuando compites es porque deseas una cosa y para obtenerla pones lo mejor de ti, así que procura entonces hacer las siguientes cosas:
- Establece los límites de tu competencia, trata de no arrastrar a nadie contigo en tu deseo de obtener algo, no perjudicar y tampoco poner en riesgo tu integridad. Recuerda que la competitividad debe llevarte a un final feliz.
- Aprovecha las opiniones de otros ya que no sabes todo de todo y muchas veces existen personas que ya han superado barreras y pueden servirte de mucha ayuda. Escuchar es una de las claves más importante cuando te encuentras en una competencia.
- Desecha esos asuntos que no merecen tu esfuerzo competitivo. No te conviertas en alguien caprichoso ni empeñado en asuntos que no te aportan algo positivo.
- Elige a las personas ideales para que te acompañen en la competitividad, que persigan tus mismos intereses y que no perturben el camino al éxito de la competencia. No te rodees de quienes no compartan tus proyectos o de quienes no tienen el mismo interés que tu en llevar a cabo una tarea o misión.
- Toma en cuenta las opiniones de otros trabajando en equipo, cada cabeza piensa de manera diferente y eso puede aportar tips de éxito que unidos a los demás harán de la competitividad algo más divertido y diferente.
- Reconoce que en tu equipo pueden existen personas completamente diferentes a ti que si bien no tienen la misma disposición de seguir con los lineamientos persiguen lo mismo. Es hora de hacer un plan que los lleve a todos a la misma meta.
- En el ámbito profesional practica el feedback y de esa manera obtendrás definitivamente mejores resultados. Cada quien obtuvo sus méritos mientras acudía a sus clases, de manera que cada aprendizaje es diferente al igual que la práctica. Escuchar lo mejor de cada uno es una buena opción para ganar cualquier competencia.
La competitividad en los niños
Desde muy pequeños comienzamos a tener actitudes competitivas. Los padres deben promover este instinto de ser mejores o destacar sin que con esto el pequeño atropelle, ofenda o desees el fracaso de otros.
Hacerlo depende del ejemplo que los padres pongan frente los ojos de sus hijos, pues de ellos aprenden los más pequeños.
En el hogar se deben reforzar los valores familiares y de amistad para que cada competencia se haga de una manera sana y si ocurren fracasos los niños lo tomen de una manera natural, pues no siempre se gana.
La competitividad se trata de esfuerzo y de poner al máximo los recursos y habilidades que tengan, por lo que si triunfan la celebración es innegables pero de perder es muy importante recalcar que el esfuerzo ha sido lo más importante y que nuevas estrategias permitirán que destaque en otra oportunidad.
Los deportes y el juego son una sana manera de enseñar a los niños a ser competitivos y no dejarse vencer por las adversidades que puedan presentarse a lo largo de sus vidas. Por lo general se alimenta el autoestima y se aprende a trabajar en equipo transformando a niños en adultos exitosos y generadores de progreso.
La competitividad no es otra cosa que el esfuerzo máximo que pone cada persona frente a una meta. Ya sea a nivel personal, comunitario o empresarial, la competencia sana y bien dirigida permite nutrir el autoestima y dar lo mejor de cada uno como seres humanos.
Si desde muy pequeños enseñas a tus hijos a ser competitivos estos verán el futuro de una manera diferente aprendiendo a sortear las diferentes dificultades que en este camino puedan presentárseles.
¿Qué es la competitividad? Te preguntarás cuando creas que haces algo mal en querer el mejor. Siempre y cuando lo hagas sin causar daños, de una manera honesta y poniendo lo mejor de ti, esta será un arma infalible para salir adelante. Tanto en los estudios como en los deportes, las actividades cotidianas que representan tu rutina y a nivel profesional.

